Responsabilidad Ambiental y Corporativa

La finca Hualdo está situada en un enclave natural privilegiado y alberga multitud de cultivos que conviven con una fauna y flora silvestres de gran riqueza. A orillas del río Tajo, la diversidad de especies es enorme y este es uno de los aspectos que hacen especial la producción que se obtiene de estas tierras.

Por ese motivo, en Casas de Hualdo se pone gran interés en considerar la finca como un único ente, de manera que todos los trabajos que se realizan en los cultivos están siempre encaminados hacia preservar al máximo un medio ambiente que es considerado nuestra mayor riqueza. Los aprovechamientos van desde el cultivo de cereales como maíz, trigo o cebada, leguminosas como guisantes o alfalfa hasta las plantaciones de pistacheros y el cultivo principal que es el olivo. Además, contamos con un rebaño de ovejas de raza manchega, que es la autóctona.

Un conjunto como este es considerado como un “ciclo cerrado” pues una parte importante de lo que produce la finca se queda en ella, sirviendo así para mantener el equilibrio de la propia naturaleza. Los cereales y la alfalfa sirven para la alimentación de las ovejas, cuyo estiércol es empleado como abono en el olivar y en otros cultivos. El suelo del olivar no se labra por lo que  la hierba crece entre los árboles hasta un determinado momento en que es segada,   dejando los restos encima de la tierra para que sirvan de abono. Lo mismo ocurre con los brotes y ramas de olivo que se cortan en la poda, pues son triturados para que se degraden más fácilmente en el suelo, devolviendo así muchos de los nutrientes que los árboles necesitan.

Otro aspecto muy importante es el agua de riego. Esta viene del río, pero su uso tiene que ser lo más eficiente posible. Para ello contamos con varios tipos de sensores de última generación que nos aportan información muy valiosa sobre la humedad que tiene el suelo y la actividad de los olivos, para de esa manera aportar sólo el agua necesaria. Además, en la finca Hualdo hay instaladas dos estaciones meteorológicas que permiten conocer la influencia del clima sobre el cultivo.

En la almazara también se realiza un uso sostenible de los recursos, pues toda la calefacción y agua caliente se obtiene a través de unas calderas cuyo combustible es el hueso de las aceitunas. Por otra parte, los restos de ramas y hojas que llegan al recoger la aceituna son llevados a las ovejas.

Estos son algunos ejemplos prácticos de cómo se persigue la convivencia del hombre con la propia naturaleza, tratando siempre de preservarla al máximo.